La mejor forma de lograrlo es primero concentrándonos. Ésto requerirá de aproximadamente 20 minutos, pero puede demorar toda una vida, dependiendo de circunstancias tales como la disposición exacta de cada uno de nuestros cabellos con respecto al Norte magnético de la Tierra, y la influencia del gusto amargo que nos haya quedado en la boca del último mate que nos tomamos. El objetivo inicial es suspender la razón, y asegurarnos de no dudar de que todo lo que percibimos es ilusorio. Es el primer paso, que es el más difícil y a la vez el más importante. Luego hay que lograr sentirnos livianos, como el aire, o mejor aún, como el vacío absoluto. Siempre es fundamental estar convencidos, de otra manera todo intento estará condenado al fracaso. Los primeros resultados son evidentes: todo el cuerpo se eleva apenas unos dos o tres centímetros por sobre el suelo. Claro que nadie será testigo, porque cualquier observador externo torna todo el proceso completamente fútil; ni siquiera nosotros podemos estar mirando. Después, el movimiento se acelera, siempre con la vista obstruida por nuestros propios párpados, primero alcanzando la velocidad del sonido, luego la de la luz. Llegamos así hasta más o menos 2 kilómetros de la superficie de la Luna, en apenas unos minutos. Después de embebernos durante un tiempo variable con el pálido reflejo lunar, conocida cura para todos los tipos de melancolía, emprendemos el regreso. Hay que recordar que en ningún momento pueden abrirse los ojos, ya que entonces seremos teletransportados inmediatamente hasta la posición desde la cual comenzamos, y parecería que nada ha sucedido (aunque es obvio que todos estos procesos han sido absolutamente eficaces). Una vez restituida nuestra situación inicial, podremos seguir viviendo como antes, pegados al suelo y mirando a la Luna sólo desde lejos.
que liiiiiiiindo!
ResponderEliminarque tal diego tanto tiempo
ResponderEliminarte mando un abrazo grande
Lo pongo en práctica ahora mismo! =P
ResponderEliminarAbrazos, Diego!
PD: por cierto, en mis vacaciones anduve por Argentina. Ya contaré de eso en mi blog ;)
y entonces ella puso un tapetito en el jardín. se sentó, abrió los brazos, miró la luna y cerró los ojos.
ResponderEliminarse concentró, le tomó toda una vida, se elevó y voló alto... y cuando bajó, abrió los párpados y la buscó.
la luna ya no estaba
y la melancolía volvió.
diminui
ps: tu sistema de comentarios es una mierda! mjmjmj