10 de febrero de 2010

The Milgram Experiment


"El experimento requiere que usted continúe." Esta era una de las frases con las cuales los experimentadores instruían a los sujetos de experimentación. Continuar significaba aumentar los voltios de una descarga eléctrica que se le daba a un tercer sujeto, quien el participante creía ser una persona cualquiera como él mismo, aunque en realidad se trataba de un actor al cual no se le realizaba una descarga, sino que la fingía.
Lo que no era fingido era el remordimiento que los sujetos comenzaban a sentir al llegar a los 300 voltios. Pero seguían aplicando la corriente, a pesar de los gemidos de dolor. Más del 60% de los participantes llegó a aplicar una dosis de 450 voltios, sabiendo que podía ser mortal. Sólo porque había una autoridad que así se los pedía, con insistencia, pero sin coerción.
Estoy hablando de la serie de experimentos de Milgram, llevados a cabo en la década del '60 en la Universidad de Yale. En su momento tuvieron bastante repercusión, pero hoy ya casi no se habla de ellos (yo los conocí de pura casualidad, gracias a mi profesor de Psiquiatría, que participó en algunos). Lo que ponen en evidencia sobre la naturaleza humana es notable y aterrador: frente a una autoridad establecida, la mayor parte de las personas harán caso omiso de sus impulsos morales más básicos, y llevarán a cabo lo que se les ordene. Por más que sientan que algo está mal, seguirán adelante.
¿Es entonces el ser humano malvado o bondadoso por naturaleza? No lo sé, eso probablemente nunca se sepa. Me animaría a decir que la mayor parte de las personas son bondadosas, sin mucho temor a equivocarme. Pero tampoco creo que me estaría equivocando mucho al decir que la mayor parte de las personas son bastante cobardes. Pocos se animan a sostener (solos) lo que creen correcto, a luchar por ello, o al menos a negarse a hacer lo incorrecto.
Siempre hay que recordar que la autoridad es solamente otro ser humano, al mismo nivel que nosotros. Es necesario que exista, de otra manera la vida en sociedad sería imposible. Pero también es necesario que exista la posibilidad de cuestionarla. Y cuando hablo de autoridad, no quiero decir el gobierno de turno, ni la oposición, ni los medios, ni los intelectuales. Todos son autoridad. Cuando hablo de cuestionarla, me refiero al pensamiento crítico individual, algo difícil de lograr y que se destruye día a día al empeorar cada vez más las condiciones de la educación pública. Toda opinión es masificada, dictada por quien ostente algún tipo de poder, y casi nada es elaborado de manera individual e independiente. Gracias a Milgram, ya sabemos lo que pasa con lo que viene de arriba. Lo cual, en mi opinión, es la perfecta receta para el desastre.

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu.
Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado.
Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.
Friedrich Nietzsche


9 comentarios:

  1. Si tenes razón un verdadero genio esta hecho de 10% de inspiración y 90% de transpiración,,asi que ese es el precio de luchar por ser un ser autentico y real ..pues tocara sudar mucho
    Besos Dieguito

    ResponderEliminar
  2. (acabo de leer esto y quedar anonadado)
    (gracias por compartir este texto, Diego)

    ResponderEliminar
  3. Esto que escribiste es tan cierto, mientras iba leyendo "frente a una autoridad establecida, la mayor parte de las personas harán caso omiso de sus impulsos morales más básicos, y llevarán a cabo lo que se les ordene. Por más que sientan que algo está mal, seguirán adelante.
    ¿Es entonces el ser humano malvado o bondadoso por naturaleza?"...pensaba en la palabra cobarde y veo que esta escrita más abajo. Creo que muchas veces se trata de cobardía, se me vienen a la memoria muchos momentos históricos donde el hombre hizo lo que le ordenaron y no lo que debía hacer por propia iniciativa. Es muy triste, hasta en casos más cercanos lo ví y hasta en mi misma, no voy a mentir, también tengo mi cuota de cobarde.
    De todas maneras tengo esa lucha constante por ser ese ser humano del que habla Nietzsche tan sabiamente. No hay mucho más para decir que no lo haya dicho este brillante señor.

    Beso grande

    ResponderEliminar
  4. Auch. Me corrió un escalofrío feo al imaginar la situación en la que estaba el sujeto experimental que llegó a darle 450 voltios a otro ser humano.


    No creo que pudiera hacerlo, yo. Aunque me lo pida Papá Noel.


    Besito Diegui!

    ResponderEliminar
  5. Muy buena la entrada sobre el experimento Milgram, aunque no coincido con tu conclusión sobre que la mayor parte de las personas son cobardes.

    Creo que hay individuos que necesitan a una autoridad que les diga qué hacer y en qué creer. Sin ir más lejos hay millones que creen que una crucecita es recordatorio de las órdenes sobre cómo tienen que vivir su vida ;)

    Pero también hay gente capaz de aprender a cuestionar la autoridad, venga del cielo o de la tierra, individuos que se dan cuenta de los intereses políticos camuflados y no se dejan tomar por boludos, dicho en criollo fino. Lamentablemente son la minoría, pero no creo que sea una cuestión de cobardía vs. valentía, pasa por la apertura mental.

    ResponderEliminar
  6. Y si es por naturaleza sumiso?

    ResponderEliminar
  7. Todavía estoy pasmada pro el relato del experimento, y también sigo pensando... si en vez de bondadosos por naturaleza, no seremos demasiado vulnerables y propensos a ser inducidos a la voluntad del otro...

    ResponderEliminar
  8. Tamia: Sí, encima con este calor se hace muy difícil no sudar ;-) ¡Saludos!

    Ménage: Cuando escuché por primera vez sobre este experimento, también quedé como culo en el agua: ano-nadado. ¡Cuak!
    ¡Abrazo!

    Ale: El miedo es una de las trabas más grandes de las que existen en la vida, si no la más grande de todas. La pregunta es: ¿Cómo sería un mundo sin miedo?
    Un beso grande.

    Flori: Lo extraño es que cuando hicieron una encuesta antes de hacer el experimento, casi nadie decía que llegaría a los 450 voltios. Uno nunca sabe cómo va a reaccionar, hasta que está en una situación crítica.
    ¡Beso!

    Tilinga: Seguro que no es simplemente una cuestión de cobardía versus valentía, Occam me cae bien pero no para tanto. Podría también decirse que es una cuestión de postura ante uno mismo y el mundo, por decir algo.
    El probema es que en general quienes no tienen muy buenas intenciones se dan cuenta de lo fácil de controlar que es la dialéctica del amo y del esclavo, sobre todo cuando faltan escrúpulos. Y si uno se deja ser esclavo, todo está perdido.
    Un saludo.

    Hilitos: Exacto, por naturaleza la mayoría de las personas son sumisas como corderos. Hasta que la cosa no da para más, y ahí sí que se arma. Pero hace mucho que las cosas parecen estar demasiado quietas. Todavía no sé si eso es algo bueno o algo malo.

    Tía Pé: Como sice Hilitos más arriba: sumisos. Claro que es más fácil ser sumiso que tomar iniciativa propia.
    ¡Beso!

    ResponderEliminar
  9. Tomando el final, lo del amigo Nietszche

    soledad o sociedad sería la pregunta..

    a veces me gusta estar solo y ser yo mismo pero en cuanto aparecen mis hijas, no me interesa pertenecer a la Brady Bunch...

    Salutti

    ResponderEliminar